Buscaba el baño en ese caserón lleno de gente, de llegadas y partidas; y te encontré! Nos sentamos en el piso, sobre la alfombra bordo, la puerta abierta (justo frente mis ojos, tras tu espalda) por ahí veía el sauce haciendo sombrita, el pasto mojado aún por la tormenta que había amainado hacia un rato. Por la ventana cielo celeste, y esponjosas nubes de algodón.
Hablábamos mirándonos a los ojos, claramente, sin trabas. Los dos nos entendimos, nos acompañamos, eramos cómplices.
Un paso atrás
Tomarnos las manos
Un abrazo!
Mis manos se deslizan a los costados de tu columna; como el mimo de una ola rompiendo en tus pies.
Fuimos una balanza, un sostén.
Ahora estoy en paz, feliz. Hacia tiempo que quería este encuentro.
A las 19:00 despierto de la siesta, en "El Sauce" una casa que justo estaba de mudanza, y pensé:
"Que bueno soñarte"
viernes, 5 de julio de 2013
sábado, 25 de mayo de 2013
7 años, cuando tenia 7 años tuve mi primer reloj; azul, violeta y marrón. Con un demonio de Tazmania, regalado por mi viejo, con toda su intensión y bondad, deseando que yo aprendiera a leer la hora. Fue colgado en un clavito; al lado del ropero, frente al ventanal, cerquita de la cama. Esa noche cuando me acosté me fue casi imposible conseguir el sueño. A las dos noches tome la decisión de sacarle las pilas. Y quedo ahí, en medio de esa pared blanca como un cuadro redondo.
El silencio por la noche me apasionaba.
Esta tarde, 13 años después voy a almorzar a lo de los tíos, mis tíos abuelos. Me saco la ropa y me dispongo a dormir una siesta en su cama, hacia tantos años que no dormía ahí. Nubes, por la ventana se veían nubes; y frente el campito.
Me acurruque. Y el TIC-TAC comenzó a retumbar en mis oídos. El reloj estaba en la mesa de luz de la tía. Estuve a punto de abrir el cajón y meterlo dentro.
Seguía mirando por la ventana y mientras pensaba en escribir esto TIC-TAC, otro TIC-TAC. Como un eco. Este venia de la cómoda; frente a la cama.
2 relojes y el tiempo no pasaba, en el campito no pasaba; y en mi tampoco.
El tiempo no existe
El silencio por la noche me apasionaba.
Esta tarde, 13 años después voy a almorzar a lo de los tíos, mis tíos abuelos. Me saco la ropa y me dispongo a dormir una siesta en su cama, hacia tantos años que no dormía ahí. Nubes, por la ventana se veían nubes; y frente el campito.
Me acurruque. Y el TIC-TAC comenzó a retumbar en mis oídos. El reloj estaba en la mesa de luz de la tía. Estuve a punto de abrir el cajón y meterlo dentro.
Seguía mirando por la ventana y mientras pensaba en escribir esto TIC-TAC, otro TIC-TAC. Como un eco. Este venia de la cómoda; frente a la cama.
2 relojes y el tiempo no pasaba, en el campito no pasaba; y en mi tampoco.
El tiempo no existe
martes, 21 de agosto de 2012
domingo, 29 de julio de 2012
jueves, 21 de junio de 2012
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